lunes, 14 de enero de 2013

VIH y embarazo


Toda mujer cuando se queda embarazada lo primero que comienza a pensar es en la salud y en el bienestar de su hijo, para intentar garantizarlo durante el embarazo se hacen una serie de pruebas para dectactar posibles enfermedades que afecten al feto. Para comenzar se hace un análisis de sangre para evaluar el estado general de la mujer gestante y se pide una serología para descartar enfermedades como hepatitis e VIH (previo consentimiento de la mujer).
 

¿Porque es importante hacer la prueba del VIH?

Una madre que sabe al comienzo del embarazo que es VIHpositiva tiene más tiempo para tomar decisiones importantes. Ella y su proveedor de atención de salud tendrán más tiempo para decidir cuál es una forma eficaz de proteger su salud y de prevenir la transmisión maternoinfantil del VIH. También puede tomar medidas para evitar la transmisión de ese virus a su pareja sexual.

¿Cómo se transmite el VIH?

El VIH se contagia de una persona a otra por medio de fluidos corporales específicos, como la sangre, el semen, las secreciones genitales y la leche materna. Las relaciones sexuales sin protección o el uso común de agujas con una persona con el VIH son las formas más comunes de transmisión de ese virus.
La transmisión maternoinfantil del VIH sucede cuando una mujer seropositiva lo transmite a su bebé durante el embarazo, el trabajo de parto y el parto o durante la lactancia materna. Puesto que el VIH puede transmitirse por medio de la leche, aunque en bajas concentraciones, debe valorarse los riesgos y beneficios de la lactancia, siempre va a ser mejor asegurar un aporte adecuado de nutrientes gracias a la lactancia que una alimentación deficiente por no poder acceder a la leche de fórmula.

 
¿Tendré parto vaginal o por cesárea?

El riesgo de transmisión maternoinfantil del VIH es poco en el caso de las mujeres que toman medicamentos contra ese virus durante el parto y tienen una carga viral de menos de 1.000 copias/mL cuando se acerca el momento del parto.

En el caso de algunas madres seropositivas, un parto por cesárea programada a las 38 semanas de embarazo (2 semanas antes de la fecha prevista del nacimiento del bebé) puede reducir el riesgo de transmisión maternoinfantil del VIH. Se recomienda un parto por cesárea programada a las madres seropositivas que:

• No hayan recibido medicamentos contra el VIH durante el parto;

• Tengan una carga viral mayor de 1.000 copias/mL; o

• Tengan una carga viral desconocida cerca de la fecha del parto.

Si antes del parto por cesárea programada se observa ruptura espontánea membranas o si comienza el trabajo de parto, es posible que una cesárea no reduzca el riesgo de transmisión maternoinfantil del VIH. Si no hay ninguna otra razón obstétrica para someterse a una cesárea, los riesgos de seguir adelante con el parto por cesárea programada pueden ser mayores que los beneficios. Según la situación de cada madre, un parto vaginal puede ser el mejor sustituto de un parto por cesárea programada.

¿Cuáles son los riesgos del parto?

Hace unos años a todas las mujeres con VIH se les recomendaba una cesarea de elección para reducir el riesgo de transmisión vertical, pero estudios modernos demuestran que el riesgo de contagio es bajo y por tanto es más seguro realizar un parto que una cesara aunque todos los partos tienen riesgos, aun para las madres seronegativas por lo general, una cesárea tiene más riesgos que un parto vaginal como pueden ser las infecciones, dehiscencia de la herida quirúrgica, trombos....






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